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Barcelona & Eventos Deportivos, el partido que debemos seguir jugando

Barcelona & Eventos Deportivos, el partido que debemos seguir jugando

Pau Dalmau

Chief Client Officer en Morillas Brand Consultants

Carlos Vidal

Abogado en Cuatrecasas

A finales del pasado noviembre se celebró la gala del 125 aniversario del F.C. Barcelona en el Gran Teatre del Liceu. El RCD Espanyol los celebra este año y el Club Natació Barcelona alcanzará los 120 en un par de años. Son solo algunos ejemplos que subrayan la relación histórica que la ciudad ha tenido con el deporte. Apenas unas semanas antes, finalizaba la 37ª edición de la Copa América, otro hito histórico que se suma al Mundial de fútbol del 82’, los JJ. OO. del 92’, el Gran Premio de España de F1 y MotoGP, etc. En 2026, la capital catalana acogerá el “Gran Départ” de la 113ª edición del Tour de Francia, con tres etapas de la gran vuelta del ciclismo que transcurrirán por Barcelona y Cataluña.

Los JJ. OO. del 92’ marcaron un antes y un después para Barcelona, situándola en el mapa global. Barcelona se encuentra de forma consistente en el top 10 del ranking de World Best Cities [1]. Al igual que nos posicionan grandes eventos, como el Mobile World Congress o la cultura y gastronomía de Barcelona, el poder del deporte para posicionar una ciudad es clave.

Seguro que a muchos os ha pasado de ir por el mundo y que os digan «You come from Barça (.sic)”. Puede parecer una divertida anécdota, pero es, a su vez, un hecho muy revelador del efecto que puede tener el deporte a la proyección internacional de la ciudad.

Los grandes eventos deportivos, más allá de su impacto durante los días de competición, son una oportunidad de transformación y modernización de la ciudad. Los JJ. OO. del 92’ son el ejemplo por excelencia del impacto urbanístico y sociocultural positivo que puede generar un evento deportivo: obras que se aceleran, barrios que se transforman, espacios públicos que mejoran, y también un cambio cultural y de mentalidad.

Los eventos deportivos en Barcelona no solo atraen a cientos de miles, incrementando la ocupación hotelera y el consumo, sino que también generan ingresos directos a través de la venta de entradas, merchandising y derechos de retransmisión, así como la recaudación fiscal y la contribución al PIB local. Además, fomentan empleo y promueven inversiones en infraestructura que benefician a la ciudad a largo plazo.

La 37ª edición de la Copa ha impulsado 25 intervenciones urbanísticas [2] que han aprovechado y rehabilitado espacios e infraestructuras emblemáticos del Port Vell. Por lo tanto, la Copa América ha tenido un impacto económico y urbanístico para la ciudad de Barcelona que perdurará en el tiempo.

Asimismo, las competiciones deportivas impulsan el desarrollo de negocios locales. Así lo refleja el informe de impacto económico de la Copa América. Según el estudio, elaborado por la UB a petición de la Fundación Barcelona Capital Náutica (FBCN), por cada euro invertido por las administraciones públicas se ha producido una facturación de 17,9 euros y un retorno fiscal de 3,3 euros.

Como demuestra el informe, la Copa América ha supuesto un impulso económico, turístico y mediático para Barcelona. El impacto económico en Cataluña ha sido de 1.740 millones, con una contribución al PIB de 1.034,2 millones y la creación de 12.872 puestos de trabajo. En Barcelona, el impacto ha sido de 663,8 millones de PIB y 8.510 puestos de trabajo, con los sectores más beneficiados siendo la hostelería, el comercio, la ciencia y tecnología.

En términos de cobertura mediática, el evento tuvo 954 millones de visualizaciones internacionales y un incremento del 37% de audiencia respecto a la edición anterior. Además, ha impulsado y acelerado la revitalización de barrios costeros, el BlueTechPort, el Parque de Tecnología Marítima y el centro Barcelona Mar de Ciencia.

Los eventos deportivos también consolidan Barcelona en el top of mind mundial. Y no únicamente en la vertiente Deportiva, Cultural o Turística, sino también como una destinación corporativa, de inversiones y de talento. Desde la óptica de un funnel de Marketing, “uno no puede comprar algo que no ha conocido”. Debemos ver en los eventos deportivos una herramienta para el Awareness de la ciudad a una audiencia internacional.

Si el Barça es “Més que un Club”, también es porque representa y canaliza muchos de los valores de la sociedad catalana; el culé no solo quiere ganar, sino que quiere hacerlo jugando bien. Compatibilizar el impacto económico positivo con la convivencia de la ciudadanía es fundamental. Es imprescindible trabajar de forma conjunta y coordinada para involucrar a la ciudadanía. Además, también se debe procurar que los impactos negativos (como la gentrificación, el cierre de espacios públicos, el aumento de precios, etc.) en la vida cotidiana de los ciudadanos se minimicen.

La planificación sostenible debe incluir medidas para reducir la huella ambiental, promover el uso del transporte público y garantizar accesibilidad a las mejoras en infraestructura. La colaboración puede asegurar que los eventos deportivos sean un éxito económico, y también un ejemplo de sostenibilidad y responsabilidad social.

En conclusión, el deporte es un motor económico, social y educativo para Barcelona. El legado de los Juegos Olímpicos de 1992 sigue siendo palpable, consolidándonos como una ciudad de referencia en la atracción de talento, negocios y eventos deportivos. Barcelona debe seguir acogiendo estos grandes eventos en el futuro. Este es un partido que debemos seguir jugando, y que debemos ganar jugando aún mejor.

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