«Barcelona es una ciudad vibrante donde puedes refugiarte en la cercana naturaleza», por Charlotte de Caluwe

Charlotte de Caluwe es una arquitecta de interiores de 28 años. Nació en Amberes, Bélgica, y se mudó a Barcelona hace tres años. Se especializa en proyectos que buscan belleza y calidad en armonía entre el pasado, el presente y el futuro. El estudio se enfoca en trabajos residenciales, pero también ha realizado proyectos comerciales como La Rinascente en Milán. Cada proyecto se adapta de manera única para satisfacer las necesidades específicas del cliente, asegurando un enfoque personalizado en cada ocasión.
¿Por qué escogiste Barcelona?
Inicialmente, me mudé aquí para estudiar en Elisava, pero más tarde volví porque tuve la oportunidad de trabajar en Studio Andrew Trotter, reconocido por su enfoque en proyectos internacionales. Empezar mi compañía en Barcelona fue un paso lógico. Con una alta demanda por la arquitectura profunda y atemporal, quiero ser embajadora del diseño bélico en Barcelona. Pero sin perder las raíces y la personalidad de la historia y el contexto de la ciudad.
¿Qué aspectos de la ciudad destacarías como positivos?
Barcelona tiene mucho que ofrecer. Su ubicación central proporciona muchas conexiones con el mundo, lo que permite a la ciudad atraer a una comunidad internacional. Vivo Barcelona como una ciudad vibrante donde puedes refugiarte fácilmente en la cercana naturaleza. También me gusta cómo Barcelona ha evolucionado: con un plan, con visión. Y cómo la ciudad conserva los edificios históricos con respeto. Me encanta caminar por el Eixample y admirar los balcones y la hermosa arquitectura con carácter, o ir al pabellón diseñado por Mies van der Rohe.
¿Qué aspectos de la ciudad hay que mejorar? ¿Cómo?
Creciendo en Bélgica, tuve la suerte de estar rodeada de mucha cultura. Amberes es una ciudad de moda. Diseñadores como Dries Van Noten, Ann Demeulemeester, Martin Margiela y Bernadette me inspiran mucho. También, en el ámbito del arte, hay una abundancia de talento, pensando en Jef Verheyen, Alechinsky, Magritte, Rinus Vandevelde, etcétera. Aunque en Barcelona hay artistas nuevos emergentes y otros de gran valor histórico, a veces echo de menos un enfoque más contemporáneo del arte.
¿Qué esperas de la Barcelona de los próximos años?
Hasta hoy, Barcelona ha mantenido una estrategia clara en mantener la ciudad a una escala humana. El sentimiento de que cada barrio es como un pueblo, una comunidad dentro de la ciudad. Creo que esto es algo que hace a Barcelona única. Espero que Barcelona mantenga este sentimiento y hasta lo haga más fuerte.
¿Cuál sientes que es tu ciudad? ¿Qué es lo que más echas de menos?
Amberes es mi origen, es una ciudad que aún me inspira mucho. Pero no creo que sienta una ciudad como “mi ciudad”; creo que Europa es mi casa. Sin embargo, siempre siento una fuerte conexión con ciudades culturales como París y Milán. Lo que más echo de menos de mi ciudad natal es estar cerca de mis amigos y mi familia, pero los veo muy a menudo y eso hace nuestra conexión aún más fuerte.
